miércoles, 20 de octubre de 2010

VAMPIROS

Hay un compás de espera. Un instante de silencio y espera. Un momento donde mi radar no desea funcionar. Donde las nubes acometen y parecen observarte. Solo parece, por que uno no es tan importante. Uno es el que observa y piensa. Y espera. La hora del vampiro de día no llego aún. Solo esta presente el vampiro de noche. El que una vez se hizo vampiro de sangre, por falta de otra bebida que lo alimente. El que no desea la sangre, pero no sabe que beber. Pero espero al vampiro de día, ese que solo bebe agua y no daña ni se daña. El que no mata ni muere todos los días. Ese que solo desea beber vida. Y que no sabe de estacas ni de cruces.

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