sábado, 16 de octubre de 2010

LA LÁGRIMA DE CRISTAL

He visto caer una lágrima. No una lágrima cualquiera. Una lágrima especial. Brillante, silenciosa, potente y triste. El brillo de esa lágrima es un viaje por lugares inaccesibles para el ojo no entrenado. Debo decir, a favor de ella, que es natural, es una lágrima pura. En las noches de insomnio esa lágrima viene a mi y se mueve en el aire y su transparencia se transforma en un color verde tornasolado. Pero predomina el verde, verde diamante, verde con aroma a hierba, verde dulce pero fuerte en su inmensidad. Una lágrima que puede formar un mar. Un mar de lágrimas de cristal de color verde. Un mar donde uno no se hunde, se flota en la suavidad triste de una lágrima. Entregandose mansamente al llanto profundo de una lágrima de cristal de color verde tornasolado se puede pasar del llanto a la risa sin que uno se de cuenta, por que es una lágrima de sentimiento auténtico.

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