miércoles, 20 de octubre de 2010

VENCIDO

Dejar ser, dejar estar. Vemos y creemos tener largos recorridos pero todo es efímero. Todo es vano e intrascendente. Por eso, el vuelo debe ser rasante, supremo, dormido, inconsistente. Dejarse vencer y no resistir. Solo un largo y soporífero vuelo. Manso y casi débil. Mudo, sin palabras que limiten el ser. Las palabras te harán intratable, por que no seran comprendidas, por que no son claras y por que no son interesantes para la mayoria. Hay que dejar ser, lo que tenga que ocurrir, ocurrirá. Viaje permanente, esa es la unica realidad. El camino es la realidad. Dejar ser, dejar estar. Esa es la realidad que debe ser aceptada. Con la cabeza gacha y las manos abiertas. En son de derrota y en son de apertura. Han desaparecido los guerreros, las luces, los mares, los colores, los cielos y los dioses. Solo queda el camino. Tal cual sea el. Desértico, inhóspito, frondoso. Triste o alegre, da igual. Ya no decidimos nada. El tiempo pasó y nada ocurrió. Entonces, solo queda entregarse al camino y aceptar sus absolutos designios.

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