lunes, 4 de octubre de 2010
LA FLOR DE SIETE PETALOS SUBIDA AL TREN QUE NUNCA LLEGÓ
Es una flor de solo siete petalos. Los voy arrancando de a uno... hasta que mis manos quedan vacias. Miro al horizonte, miro al cielo, y siento una sensación de vacío. Me quedo sin flor, me quedo solo con un tallo vacío y un montón de interrogantes. Será que no me basta la flor, o que no son tiempos de flores. Son tiempo de tallos y de preguntas. Tiempos de signos de interrogación... mientras los trenes pasan en forma de película. Cuando uno se quiere subir a ellos, ya no están. Cuando se quiere tocarlos, se esfuman. Es una fotografía de flores y trenes, entrelazados. Invisibles, ausentes, inexistentes, pero sin embargo, igual se sienten, igual se percibe que están. El tren de la rosa no se si alguna vez pasó. Y si lo hizo, yo no lo he visto. Tal vez quedo eternizado, congelado, en esa fotografía de trenes y flores y ya nunca mas pasará.
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