viernes, 1 de octubre de 2010
NAVEGANTE
Aún estoy, aún existo. En la mañana triste de los vientos. En la tarde soleada de caricias. En la noche solitaria y silenciosa. En estas, mis palabras, que definen, Los momentos de mi mente, cuerpo y alma castigados. Navegando por los mares de tormenta, con tan solo una espada como escudo. Triste destino de marinero errante. Sin barco, sin timón y a la deriva. Y entre la tristeza, el vacío y la insistencia, pugna por salir una esperanza. Ya no quiero mas palabras de consuelo. Ya no quiero que me empujen a la nada. Solo quiero que me dejen con mis letras, recorrer el camino que aún me quede.
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