sábado, 21 de diciembre de 2013
TIEMPOS DEL VIENTO
Y entreabierta las alas del destino, solo cabe acomodarse en un pequeño espacio de ellas. Acogerse a ellas. Recogerse en ellas. Y el tiempo de la llanura con flor llegará. Siempre llega. Solo hay que tener ojos para saber verlo y oidos para escucharlo venir. A veces, el viento cuando levanta polvareda, no nos deja ver ni oir bien. Y nos confundimos. Y la flor pasa de largo. Solo una flor basta. Una flor, un par de alas y un viento sin polvo, límpido, que te lleve con fuerza, para no caer a la tierra nunca jamas.
viernes, 20 de diciembre de 2013
VIVENCIA
Estoy observando a un pájaro volar. Vuela porque si. Vuela por volar. Vuela bastante alto. Va y viene. Se detiene. Planea. Da vueltas. No veo que busque comida ni una pareja para copular. Sencillamente vuela y está vivo. Cuando la tristeza te invada, cuando cubra todos los espacios y vaya llenando todos los huecos, hay que hacer como el pájaro. Hay que volar. Volar por volar. Volar porque si. Y te vas a dar cuenta que estás vivo.
lunes, 16 de diciembre de 2013
MI CABALLO LLAMADO FELICIDAD
Vomito. Y parto. Mi caballo alado de líneas simétricas siempre me lleva, me eleva. Emprende vuelo con grácil suavidad y luego vibra encabritado. Y nunca se detiene. Solo lo hace ante mi voz. Y reanuda presto cuando lo ordeno. Nunca se cansa. Y me aleja del vómito y de la sal que lastima las rodillas. Y no habla, pero en sus ojos diviso su sonrisa. La huelo. Porque mi caballo es. Existe. Atraviesa el viento y soporta los cimbronazos y los intempestivos vientos del camino. Mi caballo se llama felicidad.
EL SUEÑO DE LOS PEQUEÑOS DEMONIOS QUE NO PUEDEN VOLAR
Hay, en este mundo, muchas cosas buenas, para preocuparse por las malas, que terminan siendo pequeñas. Hay que verlas como a la distancia, cada vez más pequeñas. En poco tiempo. Sin alejarme, me alejo de esas pequeñas cosas. Y me rodeo de ángeles, que me cuidan y me miman. Hay pequeños demonios incomprensibles, incomprendidos y que tampoco se pueden comprender a sí mismos. Seres de alma mustia, pura mente, nada de espíritu. Viven sin respirar. Autómatas. En cajas. Queriendo salir de ellas. Un imposible. A los pequeños demonios nunca les crecen alas para huir de sus cajitas. Piensen demonios. Debátanse en su pensamiento de calesita intrincada. Puedo prestar mis alas por un tiempo determinado, pero solo un un tiempo. Luego quedaran abajo y su sueño de volar sera eso, solo un sueño...
REINADO SIN AGUAS CONTAMINADAS
Agua fría. Helada. Esperada. Comprendida. No es la del rio que corre. Es la que te hace tiritar. Pero solo un momento. Estirando los brazos, las manos, los dedos, todo se aleja. Un metro y medio de distancia alejando las aguas que no corren, que se estancan y se pudren. Si, cincuenta centímetros más de distancia. Es la medida que hace falta. Y bailas. Y escuchas y sonríes. Y mañana por la mañana el desafío se renueva. Una vez más. Coronado en tu frente con coronas invisibles, hacia tu reinado en las cumbres te diriges.
EL SOL Y SU PIEL DE AUSENCIA
El inapreciado sol siempre está. Piel de ausencia. Y el sol desea lo que no existe. O que pudo existir, pero en su vuelta eterna nunca se pudo detener a tenerlo. Sol bendito, que hoy otra vez está y te acompaña y te envía ráfagas de aire caliente mientras raudo recorres el camino. Y luego la noche. Sin sol. Piel de ausencia. Triste en su alegre recorrido el sol siempre está. Aunque no lo aprecien.
domingo, 15 de diciembre de 2013
LA MANZANA DEJA PASO AL NEGOCIO DE LA SIDRA
Quiero morder de esa manzana, pero no sé cómo. Puedo pensar y resolver el cómo. La duda es que hay muchas manzanas de linda imagen pero poco gusto. Entonces uno se debate si muerde la manzana del no pecado o no. Y en ese momento de duda la manzana desaparece. No se puede dudar en cuestiones de manzanas. Por eso no hay que pensar, hay que olvidar y si se trata de manzanas, mejor dedicarse al negocio de la sidra.
EL CONDÓR AZUL
Quiero refugiarme en mi cajón azul. Porque en definitiva el color me pertenece. Aunque viva en otros colores el azul siempre me pertenecerá. Y desde allí libero al cóndor, que se eleva majestuoso y desde la altura observa con su fiera mirada. Nada busca, porque nada ha perdido. Solo observa mientras abre sus alas. Y no piensa, porque el cóndor no piensa. O si piensa, pero con un pensamiento diferente, incomprensible. Y desde allí puede ver los ínfimos errores. Los muy pequeños pero que marcan derroteros y vidas. Su mirada penetrante indica cosas que pocos pueden ver. Por eso siempre esta solo…
LAS PÁGINAS EN BLANCO
Las páginas en blanco se deben llenar con palabras. A veces esas palabras nada dicen. Y las palabras que nada dicen tienden a desorientar. Entonces busco una copa con agua y 100 gramos de tierra, para aclarar las cosas. O borrarlas, o terminarlas. Sin vueltas y de un solo tajo. Y allí me olvido de las palabras, y lleno esas páginas con hechos. Con acciones concretas, que son lo único que vale. Las palabras pueden ser engañosas e ilusorias. Seguramente me equivoco. Debería ser más suave y amable y también más hipócrita y mentiroso. Pero yo no soy eso. Yo soy lo que soy. Un ser autentico que no se engaña a sí mismo. Y así seguiré siendo, a pesar mío y aunque no me convenga.
REALIDADES
Muchas veces uno se lamenta por lo que no es. Aunque no sea lo que uno quiere. Objetos. Fantasías que se imponen a la par de la soledad. Obligatorias. Fantasías llamadas por uno mismo. Para reemplazar a las verdades que uno no puede o no quiere ver. Desde la colina pienso. Y decido. Y el agua se me escurre entre los dedos y nada puedo hacer por retenerla. Uno mira absorto porque nada se puede hacer. Es la realidad que siempre se impone. Y los esfuerzos no sirven y las lágrimas no logran nada. Mansa aceptación y alegría en tu alma triste has de disfrutar.
sábado, 7 de diciembre de 2013
EPITAFIO DE ALGUNA MARÍA EN HISTORIAS QUE SE REPITEN UNA Y OTRA VEZ
Entre la fuerza, la desidia y las tres marías, me quedo con el silencio. Debo refugiarme en ese silencio profundo adonde nadie llega y uno está solo consigo mismo. Única forma de no necesitar la fuerza, que no te agarrote la desidia y poder eliminar del camino a las tres marías. No es fácil la diferenciación que debe hacer la razón para entender a la emoción. En realidad todo es muy simple. Se hace difícil para mí porque trato de poder entender, y eso hace que me pierda en eso vericuetos de la vida que no son malos de por sí pero siempre traen consecuencias. Y escribo. Escribo para mí mismo, porque nadie puede saber de lo que hablo. Hermético, nunca ha sido fácil que me conocieran mas allá de lo que yo lo he permitido, aun para quien cree conocerme. Y si, debo matar a dos marías por lo menos, si no el peso va a ser cada vez más grande y mis fuerzas menores. Y estoy solo. Como lo estuve siempre y como siempre lo estaré. Y aquí, en Arequipa o en Londres, la historia será siempre la misma…
LA TRISTEZA, LA ALEGRÍA Y LAS PALABRAS
Espero, un día, escribir desde la alegría. Es más fácil escribir desde la desdicha. Es mucho mas motivante ya que se transita en soledad y con cierto dolor y uno vuelca en distintas cosas esos sentimientos. En cambio la alegría solo se vive y se disfruta. En la desdicha hay cosas que se desdibujan y se imaginan distorsionadas. Como los enanos que no eran siete sino nueve, y yo no soy blancanieves, estoy más cerca de la vieja y malvada bruja. Al menos hacia el exterior. Es lo que se ve, lo que se construye para que otros vean. Razones puede haber muchas, necesidades de ello ninguna. Solo construcciones de nuestra mente con las que aparentemente nos protege y en realidad nos hace vivir agonizando, porque al no permitirnos sufrir, nos priva de gozar. Espero un día escribir desde la alegría y poder volcar en palabras sensaciones más hermosas.
martes, 3 de diciembre de 2013
LA DURA MONTAÑA
Quiero terminar con mi destino de montaña. Mi destino de montaña de roca sólida. He de recurrir a la alquimia, para transformar la roca en azúcar. Para que una lluvia, suave o poderosa, disuelva el azúcar y la montaña al fin desaparezca. Porque la montaña, la roca, me protege, y te protege, pero no me deja ver el horizonte. No me deja aspirar el aire salado del mar, ni oler el fuerte y salvaje olor del bosque. Hoy solo vivo del sol, porque la montaña no puede taparme de él. Pero no basta, quiero más que eso. Quiero la llanura, para poder caminar.. y para poder galopar…
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