lunes, 4 de octubre de 2010
LA CORTA NOCHE DE TIEMPOS QUE NO ESTÁN
En este mundo, en este tiempo, hay muchos seres que viven hacia afuera. Pero su ser, su ser interior vaga por el espacio. Vuelan, y en ese vuelo, sueñan, y en esos sueños quieren creer en otros tiempos. Tiempos de sol, de sol suave, de creer en visiones distintas, en estados verdaderos, en fantasías encontradas. En esas fantasías, el hombre de la mirada perdida vió algunas sombras, algunos ecos del pasado rescatados en los ojos de una mujer, en una pequeña noche de tormenta, mientras atravesaba una melancolía de cuerpos que nunca volaron. Una noche, una tarde o una mañana, un destello de luz puede aparecer. La luz de la alegría claro. La luz de la tristeza agotada hace tiempo que esta presente, como algo omnipotente y siempre presente. A veces invadiendolo todo. Pero hoy, esta noche, entre ruidos de derrotas poco importantes, una pequeña e insignificante batalla se ha ganado. Con melancolía, pero también con el sabor en mi boca de esa pequeña victoria me duermo hoy...
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