jueves, 14 de octubre de 2010
DESTINO DE FANTASMA
En las noches sin fín se piensa demasiado y cuando se piensa demasiado, las cosas se confunden. Las sombras aparecen y desaparecen, pero ya no asustan, son presencias conocidas. Un soplo bastaría para que ya no vinieran, pero el viento sopla hacia afuera y nunca hacia dentro, hacia donde tienen su morada los fantasmas imbéciles que se aprovechan del hombre al que llaman el hijo del miedo. En esas noches en que conviven juntos, y se entrelazan entre sustos, sopores y agonías, el hombre sabe que esta perdiendo la lucha, y que va descendiendo lentamente con ellos hacia el mundo de los fantasmas que no viven, pero que tampoco mueren. Quieren que sea uno mas de ellos, y, aunque se resiste todavia, siente que sus fuerzas se terminan y que su única esperanza es el toque mágico de la varita de un hada que se apiade de el y lo salve de ese destino al que siente irreversible.
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