martes, 22 de enero de 2019

ES LA SEDA

Y todo lo dicho y escrito no existe. Deja de tener sentido. Pierde validez cuando se entiende la simpleza. No importan inteligencias ni entendimientos ni nada. Todo se reduce a cosas pequeñas y al roce de la seda en mis manos. Allí esta todo. Lo demás se acomoda alrededor de la seda y de esas pequeñas cosas. Todo encaja y encuentra sentido. Para quien encuentra la seda...

INEXPLICABLE E INENTENDIBLE

Tengo ciertos recuerdos de cosas que no existieron. A partir de allí, y sin pensarlo ni quererlo, trate de enseñar lo que no sabia, y que tampoco sabia como enseñarlo por falta de aprendizaje. De todos modos, solo me importa a mi, solo yo lo se, solo uno puede comprender sus mundos interiores. Uno busca la comprensión de esos mundos sin explicar nada. Que se sepa que los mundos sutiles e ingrávidos existen en uno mismo. Gracioso de mi. No se puede explicar lo inexplicable ni poder hacer entender cuando no se tiene la sabiduría para poder hacerlo comprender. Aunque siempre esta la ilusión de que alguien entienda sin necesidad de entender.

DESCANSO

La debilidad me invade. La somnolencia y la quietud todo lo cubre. Hubo un tiempo de construir y hubo un tiempo de confusión y vacío. Hoy es un tiempo débil, frágil. Tal vez así debería ser. Y mis brazos doloridos me despiertan y mi mente febril solo se aquieta con la mano rígida. Y los ángeles no tan angelados revolotean cerca. Sufrientes. Nada puedo pedirles. Solo quiero el vuelo plácido que me duerma y poder descansar...

ESPACIOS DESCONOCIDOS

Entrelazo mis pies dormidos y mis cientos de pezuñas que me lastiman y me pregunto si debo dejar de pensar. El sentimiento murió hace tiempo. Dos palabras me condenan una vez mas y van...Ya quiero dejar el capullo y renacer en mariposa, pero tal vez ya no puedo, ya perdí el tiempo y el espacio, mas no puedo decidirlo yo. Guerrero quieto, ya no podes decidir nada. Solo seguir el derrotero marcado o esperar que el destino te lo marque. No puedo saber, porque nada se. Y por mas que insista, no sabré. El ángel de las tierras desconocidas nunca se presentó. Y aquí me quedo, tieso y marchito, solo esperando lo que nunca sucedió ni sucederá...