miércoles, 9 de septiembre de 2015

EL PÁJARO VENCIDO

Si, un día tuve en mis manos un pájaro herido. Y me morí de amor. Mas al tiempo me di cuenta, que no era amor, era ternura y cariño, y entonces desperté, renací, Y renací en soldado. Y como soldado marché durante décadas, hasta que llego mi holocausto propio y personal. Y volví a morir. Y volví a renacer. Y renací en pájaro, porque en realidad el pájaro herido era yo mismo. Y ahora si soy yo, soy pájaro, soy ave. Y se que no puedo ya lograr la altura del cóndor, pero puedo volar... y me di cuenta que lo que importa no es la altura, lo importante es el vuelo en si mismo, por el solo hecho de tener el privilegio de poder volar...