Y entre noches, y entre luces, y entre recuerdos difusos, es
que vivía. Pero hoy me doy cuenta que si
podía ver, aunque no entender. Y después desenfundé. y entendí el concepto. Y viví. Y pude ser mi propia música. Y entre
destellos y en la inmensidad oscura, entre incrédulo y preguntándome sin saber
que es lo que me preguntaba es que vivía. Ignorante de mi. Y aunque en el
concepto de hoy piense que preguntaba en realidad no preguntaba. Solo vivía y
observaba e intuía sin saber que intuía. En esa oscuridad absoluta, esas luces trataban de explicarme lo que yo
aún no podía aún entender. Y entre recuerdos difusos de noches ignotas y lejanas me veo a mi mismo en
esa lejanía. Ahora es diferente. Algo entiendo. Y entre flores que me envuelven
y me abrazan estoy. Y puedo estar y no estar y entender y no explicar y no
querer explicar y saber que no se puede explicar y con la flor o sin la flor
pero sintiéndome como flor es que vivo. Ya no hay oscuridad ni luces, solo un
resplandor permanente que late sin cesar como para explicarme lo que es estar
vivo.
domingo, 28 de septiembre de 2014
domingo, 21 de septiembre de 2014
LEONA DE METAL Y AMOR
Entre improbables e imposibles. Entre pensamiento y
espíritu. Y entre ese debate interior de poder expresar es que me doy cuenta de
que no se puede poner las sensaciones en palabras. Entonces, solo queda la
música. Y no es la que escuchás. La que te entra por los oídos. Esa puede
ayudarte, pero solo es un incipiente comienzo. La verdadera música, a la que me
quiero referir, es la música de cada uno. Nuestra propia música interior. Se tu
propia música. Deslízate por ella, sobre ella, entre medio de ella. Y se puede
volar... Y el mundo deja de existir. Se transforma todo en un vuelo del
espíritu. Un vuelo total e inmaterial. Y todos los que vuelan saben que hay
muchas maneras de volar. Y conozco mujeres de metal que sin embargo, también
pueden volar. De otros modos. En su propio vuelo y con su propia música.
Mujeres duras. Pero que han sabido dar amor. Y vuelan desde y en el amor. Que
han debido ser guerreras, por eso son de metal. Mujeres divinas, que recogen su
fruto y no solo en el amor devuelto. Lo recogen en el amor que sus hijos han
podido dar a su descendencia, lo que los hará eternas, inmortales…Que pueden
comprar dos pequeños libros y cuando salen de sus manos se transforman en
flores, se transforman en amor puro y desinteresado. Es que esas manos, que han
tenido que ser de metal, transforman en amor hasta sus propios errores. Es que
he vivido en carne propia como una de esas mujeres se levantaba una y otra vez
desde el dolor y desde el miedo, desde la desazón y desde la angustia del no
poder o del no saber. Lo viví desde debajo de ella, con mi propia desazón de no
poder ser mas. De no poder tener para ella, aunque más no fuera, solo un puñado
de lo mucho que necesitaba. Y de sus pechos mamé esa extraordinaria fuerza que
nunca nada puede derribar. Esa fuerza de fénix. Y de su espíritu inquebrantable
e incansable en la lucha y en ese saber dar y darse es que yo y otros aprendimos a dar amor. Otros que
aunque no hayan bebido de sus pechos también recibieron amor. Y en cada día que vivo y hago y hablo la
llevo conmigo como un faro que alumbra mi vida. Que orgullo tengo que una de
esas mujeres sea mi madre.
lunes, 1 de septiembre de 2014
MONEDA DE PLATA AMADA
Estas allí moneda de plata? Existes o ya es muy tarde?. Te
amo moneda de plata. Porque brillas pero no tienes en tu esencia la codicia que
produce el oro. Sos mi moneda de plata querida, aunque no estás visible. Hoy no
estás visible, pero un ser humano siempre espera. Un ser humano es esperanza en
la peor circunstancia. Quiero tu riqueza que no mata. Quiero tu brillo que no
ciega. Quiero y no te quiero, apenas te amo.
LA MAGIA
A veces, en la sangre, en la piel y en algunas palabras hay
magia. Magia concreta. No ilusión, magia verdadera y concreta. Por eso, quien
se acerca lo suficiente, o quien el mago
permite pasar su línea invisible, secreta e imaginaria, puede disfrutarla. Y
puede morir. Y muere. Y sufre. Y renace. Renace como en otra dimensión. Y solo
quien tiene los poros muy abiertos como para absorber algo de esa magia y
hacérsela propia, puede entender, puede disfrutar y puede vivir, vivir de
verdad…
SOLO TRANSCURRIR
BRUTALIDAD
Hay historias que, aunque tienen final, nunca terminan.
Porque son tan brutales que permanecen con colores y aromas de fuego
eternamente en la memoria. Y pienso devorarme tu historia. Brutalmente. Como
corresponde a un animal con alma de dios. O a un dios con alma de animal brutal
Es algo que aun no me descubrí. Animales y dios. Historias que no terminan y un
color imposible de definir que pienso devorarme y tomar todo su aliento…
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