jueves, 28 de octubre de 2010
ALFERAT
Deslizandome lentamente como el agua de un arroyo. Turbio pero natural. La flor que me contiene florece en calma. Entro despacio en el camino del agua, me dejo llevar. No me opongo y el agua me transporta lejos de dioses, guerreros y tormentas. Dejo ser y es. Ser mi propio dios es dejarse llevar por el dios que tenemos adentro. Diremos dios a falta de otro nombre. O mejor lo bautizamos hoy. Se llama Alferat, por llamarlo de alguna manera, por que no existe. No existe pero está, es. El camino recorrido ha sido largo y no termina aún. La busqueda del equilibrio y de mi mismo es permanente. Y hay que seguir en la senda del no enojo. Se que algunas cosas las se de forma rudimentaria y que no se entienden mis conceptos y eso es lo que me enoja, pero tengo que entender mas y pacificarme solo, ya que nadie lo hará por mi. Alferat ya está en mi y me guia por el sendero del bienestar.
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