sábado, 9 de octubre de 2010

HILOS DE COLORES

Revolotean en el aire los aromas. Hay una calma quieta y ausente, enredada entre palabras y desencuentros de uno mismo. Ecos de pisadas en el vacío y las intrascendencias de la vida girando demasiado tiempo sin parar. Un rumor crece, pero se vuelve a apagar cuando lo busco. En algunos ojos se lee la tristeza y en otros, nada se lee, es como que son ojos en blanco, sin nada escrito. Otros, como los míos, están tapados por un velo invisible, que dificilmente se pueda atravesar. No hay gritos, solo un silencio atroz y desgarrador. Igual, hay una fuerza que siempre resiste los embates del silencio. La fuerza de los angeles de hilos de colores, que te sostienen con esos hilos invisibles y te mantienen aferrado con fuerza a la nube en que estas posado.

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