viernes, 20 de diciembre de 2013
VIVENCIA
Estoy observando a un pájaro volar. Vuela porque si. Vuela por volar. Vuela bastante alto. Va y viene. Se detiene. Planea. Da vueltas. No veo que busque comida ni una pareja para copular. Sencillamente vuela y está vivo. Cuando la tristeza te invada, cuando cubra todos los espacios y vaya llenando todos los huecos, hay que hacer como el pájaro. Hay que volar. Volar por volar. Volar porque si. Y te vas a dar cuenta que estás vivo.
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