sábado, 21 de diciembre de 2013

TIEMPOS DEL VIENTO

Y entreabierta las alas del destino, solo cabe acomodarse en un pequeño espacio de ellas. Acogerse a ellas. Recogerse en ellas. Y el tiempo de la llanura con flor llegará. Siempre llega. Solo hay que tener ojos para saber verlo y oidos para escucharlo venir. A veces, el viento cuando levanta polvareda, no nos deja ver ni oir bien. Y nos confundimos. Y la flor pasa de largo. Solo una flor basta. Una flor, un par de alas y un viento sin polvo, límpido, que te lleve con fuerza, para no caer a la tierra nunca jamas.

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