lunes, 16 de diciembre de 2013
MI CABALLO LLAMADO FELICIDAD
Vomito. Y parto. Mi caballo alado de líneas simétricas siempre me lleva, me eleva. Emprende vuelo con grácil suavidad y luego vibra encabritado. Y nunca se detiene. Solo lo hace ante mi voz. Y reanuda presto cuando lo ordeno. Nunca se cansa. Y me aleja del vómito y de la sal que lastima las rodillas. Y no habla, pero en sus ojos diviso su sonrisa. La huelo. Porque mi caballo es. Existe. Atraviesa el viento y soporta los cimbronazos y los intempestivos vientos del camino. Mi caballo se llama felicidad.
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