domingo, 15 de diciembre de 2013

EL CONDÓR AZUL

Quiero refugiarme en mi cajón azul. Porque en definitiva el color me pertenece. Aunque viva en otros colores el azul siempre me pertenecerá. Y desde allí libero al cóndor, que se eleva majestuoso y desde la altura observa con su fiera mirada. Nada busca, porque nada ha perdido. Solo observa mientras abre sus alas. Y no piensa, porque el cóndor no piensa. O si piensa, pero con un pensamiento diferente, incomprensible. Y desde allí puede ver los ínfimos errores. Los muy pequeños pero que marcan derroteros y vidas. Su mirada penetrante indica cosas que pocos pueden ver. Por eso siempre esta solo…

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