sábado, 7 de diciembre de 2013

EPITAFIO DE ALGUNA MARÍA EN HISTORIAS QUE SE REPITEN UNA Y OTRA VEZ

Entre la fuerza, la desidia y las tres marías, me quedo con el silencio. Debo refugiarme en ese silencio profundo adonde nadie llega y uno está solo consigo mismo. Única forma de no necesitar la fuerza, que no te agarrote la desidia y poder eliminar del camino a las tres marías. No es fácil la diferenciación que debe hacer la razón para entender a la emoción. En realidad todo es muy simple. Se hace difícil para mí porque trato de poder entender, y eso hace que me pierda en eso vericuetos de la vida que no son malos de por sí pero siempre traen consecuencias. Y escribo. Escribo para mí mismo, porque nadie puede saber de lo que hablo. Hermético, nunca ha sido fácil que me conocieran mas allá de lo que yo lo he permitido, aun para quien cree conocerme. Y si, debo matar a dos marías por lo menos, si no el peso va a ser cada vez más grande y mis fuerzas menores. Y estoy solo. Como lo estuve siempre y como siempre lo estaré. Y aquí, en Arequipa o en Londres, la historia será siempre la misma…

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