miércoles, 13 de noviembre de 2013

VOLARÉ, SOLO PARA OBSERVAR EL CAMINO DE LOS ÁNGELES

Si. Sé que un día no volaré más. No volaré más sobre esta tierra. Tal vez vuele en otro sitio. Pero no lo sé. Y como no lo sé, es que volaré ahora, volaré mientras tenga aliento. volaré todo el tiempo. Sin descanso. Porque volar nunca cansa. Y sé que este vuelo no será eterno. Pero si sé que puedo hacer que el vuelo de esta noche dure hasta el fin de mis días. Aunque mil lagartos sedientos de mi carne y mi sangre den vueltas alrededor mío. Y cuando se me acerquen volaré. Y desde arriba los miro y me sonrío, aunque no me río de ellos. Sufro por ellos, porque no pueden volar. Y en mi vuelo, en el que desde el aire también puedo observar a las hienas que parecen reír y en realidad lloran, encuentro ángeles. Ángeles invisibles que me miran con incredulidad. Que hago yo en el cielo adonde los seres humanos no llegan?. Y yo les hablo. Con el idioma de los ojos y con el aleteo de mis alas, que semejan lo que abajo, en la tierra, serian los hechos. Porque las palabras dejaron de existir, quedaron allí abajo. Aquí no hacen falta. Y desde allí observo y veo. Y veo a seres que sufren más que otros aunque sus males no sean mayores. Es porque también son ángeles, ángeles que están en un lugar que no les corresponde. O que están aprendiendo, aprendiendo a tomar el camino de lo ángeles, el que creo, es el que les pertenece. Y no digo más. Por que mas no sé, y si supiera, no lo podría explicar con palabras.

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