viernes, 22 de noviembre de 2013
DESAZONES SIN LLANTO
Dar y construir. Y escuchar, y también oír. Y no estar adonde no deseen que estés. Y no ser poco. Ser mucho. Por uno mismo. Y reinventarse. Renacer, como fénix. Siempre. Una y otra vez. Hasta que un viento cálido y suave te lleve hacia las estrellas, y volar en vida. Y si, bailar en el silencio. Y encontrar, aún en la de decepción, aún en la tristeza, una pequeña chispa de vida que nos haga reír hacia adentro y no llorar. Nunca llorar
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