martes, 26 de noviembre de 2013

CIEGO, SORDO Y MUDO EN UN MUNDO QUE NO ES EL MIO

Soy del sol. Ilumino y me ilumino. Y soy ciego en la luz. Y me desengañe varias veces. Y no encontré la espada que se hunda en mi vientre. Tal vez no exista. O tal vez no hay quien la quiera empuñar. No soy digno de que me mates. Ni de que mueras por mí. Y he visto y he oído. Pero como dijo el sabio, quien puede oír que oiga. Y yo no pude oír. Y dije si, muchas palabras. Y las plasme en la fantasía y en la realidad. Pero mis palabras no dijeron nada, no significaron nada y no fueron fuente de nada. La maraña del inconsciente colectivo hace ver realidades que no son las mías. Porque no nací para estar aquí. Siempre estuve absolutamente equivocado. Aquí, en este mundo y en cualquiera que alguna vez hubiera yo habitado.

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