viernes, 22 de noviembre de 2013
LA MUERTE Y LA INOCENCIA
La cuestión no es lo se hace o lo que uno es. Es todo una cuestión de aceptación. Las pocas cosas que son importantes son inevitables, no se pueden elegir. No se planean ni se organizan, son inevitables. A veces vemos muchas cosas que no entendemos, que no comprendemos, pero debemos aceptarlas, porque así deben ser. No para aprender, ni por enseñanzas que elegimos antes de nacer. Las cosas simplemente son. Y aun en la credulidad y la inocencia casi estúpida de unos ojos jóvenes, siempre serán. Desde el principio de los tiempos fueron, serán y seguirán siendo mientras esta especie exista. Una especie animal más que perdió la felicidad cuando encontró la mente, y que ya no la recuperará nunca, porque la mente mata al instinto, mata los sentidos y y también mata al amor…
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