lunes, 25 de junio de 2012

EL REY EN SU SOLEDAD

Entre improbables e imposibles, en noches en vela, en noches de reflexión, de pensamiento y de pequeñas elevaciones espaciales imaginarias y sintiendo el peso de las flechas rotas que traspasaron mi corazón y mi pecho, es que he decidido ponerme una corona de laureles y consagrarme rey de mi mismo. Soy mi dueño y todo me pertenece. Mares de ilusiones y miles de hectareas de sueños que aun no soñé. Cofres llenos de joyas de fantasias y barras de oro de chocolate. Posesiones importantes. Sonrisas mentirosas para que crean que de verdad soy rico. Volar en un sueño maravilloso y desaparecer lentamente. No necesito nada real para ser rey. Gobierno por decreto y dictamino todas las leyes. Y si me escapo de mi reino, yo mismo me castigo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario