domingo, 3 de junio de 2012

LA MARCHA DEL CÓNDOR HACIA LA PRIMAVERA DE FANTASÍA

Hurgando en esos pequeños espacios entre paréntesis, es que huelo el perfume de alguna cosas. Entre dientes y entre músicas, y con un manojo de dudas que se agolpan, pero que no llegan a ser preguntas, marcho por el puente que une la vida real con el mundo de las fantasías. El que no existe, el que nunca va a estar. Mientras tanto, doce voces se escuchan, algunas sinceras, y otras solo palabras con mentiras pueriles. Otras confusas y crueles, por su propia confusión de palabras chocadas entre si mismas. No se puede esperar entendimiento en los trenes que recorren una vía que transita la cornisa de la locura. Riéndome de mis propias conclusiones, marcho. Marcho al confín adonde se debe guarecer el cóndor, esperando la primavera con su tiempo de vuelo y de observación. El cóndor no piensa, pliega sus alas, medita y espera...

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