jueves, 21 de junio de 2012

EL NIÑO Y EL POZO

Todos tenemos distintos habitantes dentro nuestro. Yo no soy una excepción ni alguien especial. Solo que yo lo escribo. Otros también escriben pero muestran sus distintas caras en bailes de fantasía novelada. Y yo escribo solo pequeñas cosas, no se escribir ni crear y mucho menos inventar historias. Yo solo expreso descarnadamente en palabras, con una lágrima de sangre y una gota de poeta en mis escritos. Y sueño imaginaciones. Y plagio mis propias realidades en forma de metáfora. Y no quiero decir nada. O si, pero no soy yo, ni tampoco ninguno de nosotros. Es un niño pequeño, que esta en el fondo de mi mismo. Y a veces lo podemos escuchar, pero nunca verlo. Y nos vomita sensaciones para que nosotros las escribamos y es su forma de pedir socorro. Para que lo saquen de aquel pozo al que siendo muy pequeñito cayo un día y lo rescataron. Lo que no se dieron cuenta, es que salvaron su cuerpo vivo, pero en el pozo quedaron su espiritu, su alma y sus vibraciones. Después el cuerpo se hizo adulto y el niño dejó de existir. Pero a veces, cuando escuchamos su triste lamento, lo extrañamos... y lloramos un poco con el... y escribimos...

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