miércoles, 5 de octubre de 2011

LOBOS, SIRENAS Y EL SUEÑO INTERRUMPIDO

Hay noches, muy quietas y raras, en que se sienten los lobos merodear en uno. Te acechan, huelen sangre y te buscan, como queriendo devorar tu corazon y tus visceras. El canto del ave silenciosa se ve interrumpido por el feroz aullido de estos lobos, que son los enemigos de la calma. Uno debe buscar, en un rincón de uno mismo, el canto de la sirenas encantadas, las que perduran, las que no enloquecen, para apagar el aullido de los lobos. No tengo miedo. Los lobos no pueden hacerme nada a mi, que soy un león, pero sus aullidos molestan. En la música de las sirenas, busco apagar esos molestos ruidos para que no me perturben mañana, por que hoy no me dejan conciliar el sueño.

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