lunes, 3 de octubre de 2011

EL VIENTO EN EL BORDE DEL ACANTILADO

Aca estoy. Parado en el borde del acantilado y mirando hacía el vacío. El viento es fuerte y me empuja un poco. Pero me gusta. Lo siento. Es el viento de la vida que me ayuda a ordenar mis pensamientos. Y me divago, me deliro en pensamientos. Y mi equilibrio puede dejar de existir aquí. En el borde del acantilado estoy solo, por que muchos temen este lugar. Como ya perdí todos los miedos puedo yo pararme en cualquier sitio. Y aquí me dejo ser. Me dejo llevar por el viento. Y aquí no vuelo. Por que podría marearme y caerme y mi cuerpo físico no desea morir. Por eso aquí no vuelo. Aqui reflexiono y me deslizo sin alas. O vuelo hacia adentro. Y tengo recuerdos de estrellas, de cadenas y de corazones que vienen a mi, siempre vienen a mi. Corazones esclavos sin rumbo fijo, pero hoy con destino prefijado por mi. En el viento, estos son hoy mis pequeños delirios.

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