miércoles, 12 de octubre de 2011
LA RECETA DEL SILENCIO
Si, escucho muchas voces. Incontables palabras lanzadas al viento para nada decir. Por ello, para mi, solo valen los espacios de silencio. No hablo de meditación ni de reflexión ni de pensamiento ni de nada que se le parezca. Solo hablo de silencio. Silencio absoluto. En la oscuridas, en la claridad, en la soledad o rodeado de personas. Busco, espero y anhelo ese silencio. Para solo escuchar el sonido de mi mismo. Puede parecer egoista, pero no lo es. Solo encontrando nuestro silencio absoluto es que podemos abrirnos en flor y desmembrarnos en pedazos y repartirnos hacia todo, como con mil manos repartiendo perfumes de silencio. En ese silencio, las imagenes dejan de ser tal y pasan a ser espíritus que nos revolotean y nos hablan sin palabras y nos dicen cosas con su silencio. Huelo tu aroma, silencio querido, y mis brazos se estiran y mis manos quieren tocar lo intangible y solo por momentos lo rozo. Paciencia y virtud, Cierta emoción y una parte de amor. Creo que esa es la receta de este silencio.
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