Mi armonía se reduce a unos cuantos sonidos y a tener un
pequeño espacio para poder volar. Sencillo y simple y carente de explicaciones
y sin necesidad de esperar nada. Son momentos algo cortos, pero eternos en su
magnificencia. Porque aunque no duran mucho son tan fuertes y mágicos que se
puede luego vivir con solo aspirar profundo y sentir esa esencia vivida. Y se
marcha, y a veces sobreviviendo, a la espera de esos momentos esplendorosos que
nos hacen sonreír hacia adentro. Y se puede vibrar y gozar solo con recordar y
se vuelve a sonreír, relamiéndose los sentires a la espera de otro pequeño
momento de ensueño.
jueves, 18 de diciembre de 2014
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