Siempre, cuando una mente es poderosa, enloquece. Porque
abarca demasiado. Y trata de comprender todo. Y en su mismo poder, radica su
debilidad, porque nada ni nadie puede comprender y entender todo. O si. Pero
con menos mente. Tratando de integrarse a ese todo que existe pero no en la
mente. Es una contradicción, una dicotomía. Tratando de comprender todo se
termina uno perdiendo y tal vez y en parte como la mente, enloqueciendo. Y la
contradicción es que para poder apenas percibir ese todo hay que, justamente,
dejar de pensar al menos un poco. Y si alguien quisiera explicar algo se lo
puede escuchar un rato, hasta que interviene la mente y se percibe la futilidad
de las palabras y es mejor llamarse a silencio porque son comprensiones
diferentes. La mente quiere entender al todo y el todo no puede hacerse
entender porque solo es…
jueves, 18 de diciembre de 2014
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