Puede parecer que me lleva la corriente. Pero no es así.
Solo mis pies están en el agua. Mi alma siempre vuela. Y observa. Y me advierte
silenciosamente para que no me deje llevar por la corriente. En tiempos de rojo
carmesí todo es posible. Pero no me importa. Seguiré volando. Mi alma es voladora y mi ojo de halcón mira de
costado solo por supervivencia y libertad. Mientras tanto, los reptiles se
siguen arrastrando. Y debo convivir con ellos. Y la única manera es volando…
miércoles, 23 de julio de 2014
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