viernes, 18 de octubre de 2013

LA FLOR DE LIS Y LOS ÀRBOLES MUDOS

Mirando a travès de los àrboles. De sus ramas y de sus hojas. A veces se divisa algo de sol, aunque no siempre. Miras, y a veces ves, y otras veces no ves. Y si observas caer las hojas, detenidamente las observas. Y tu cabeza piensa. Mucho piensa. Y luego deja de pensar. Y allí se da cuenta, de que la flor de lis nunca existió, que fue un invento. Que fue creada por otra mente. O que fue heredada, pero no creada por uno. La única flor real es la que veo nacer de esos àrboles inciertos con los cuales nunca podre hablar.

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