domingo, 21 de septiembre de 2014

LEONA DE METAL Y AMOR

Entre improbables e imposibles. Entre pensamiento y espíritu. Y entre ese debate interior de poder expresar es que me doy cuenta de que no se puede poner las sensaciones en palabras. Entonces, solo queda la música. Y no es la que escuchás. La que te entra por los oídos. Esa puede ayudarte, pero solo es un incipiente comienzo. La verdadera música, a la que me quiero referir, es la música de cada uno. Nuestra propia música interior. Se tu propia música. Deslízate por ella, sobre ella, entre medio de ella. Y se puede volar... Y el mundo deja de existir. Se transforma todo en un vuelo del espíritu. Un vuelo total e inmaterial. Y todos los que vuelan saben que hay muchas maneras de volar. Y conozco mujeres de metal que sin embargo, también pueden volar. De otros modos. En su propio vuelo y con su propia música. Mujeres duras. Pero que han sabido dar amor. Y vuelan desde y en el amor. Que han debido ser guerreras, por eso son de metal. Mujeres divinas, que recogen su fruto y no solo en el amor devuelto. Lo recogen en el amor que sus hijos han podido dar a su descendencia, lo que los hará eternas, inmortales…Que pueden comprar dos pequeños libros y cuando salen de sus manos se transforman en flores, se transforman en amor puro y desinteresado. Es que esas manos, que han tenido que ser de metal, transforman en amor hasta sus propios errores. Es que he vivido en carne propia como una de esas mujeres se levantaba una y otra vez desde el dolor y desde el miedo, desde la desazón y desde la angustia del no poder o del no saber. Lo viví desde debajo de ella, con mi propia desazón de no poder ser mas. De no poder tener para ella, aunque más no fuera, solo un puñado de lo mucho que necesitaba. Y de sus pechos mamé esa extraordinaria fuerza que nunca nada puede derribar. Esa fuerza de fénix. Y de su espíritu inquebrantable e incansable en la lucha y en ese saber dar y darse es que  yo y otros aprendimos a dar amor. Otros que aunque no hayan bebido de sus pechos también recibieron amor.  Y en cada día que vivo y hago y hablo la llevo conmigo como un faro que alumbra mi vida. Que orgullo tengo que una de esas mujeres sea mi madre.

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