Entre improbables e imposibles. Entre pensamiento y
espíritu. Y entre ese debate interior de poder expresar es que me doy cuenta de
que no se puede poner las sensaciones en palabras. Entonces, solo queda la
música. Y no es la que escuchás. La que te entra por los oídos. Esa puede
ayudarte, pero solo es un incipiente comienzo. La verdadera música, a la que me
quiero referir, es la música de cada uno. Nuestra propia música interior. Se tu
propia música. Deslízate por ella, sobre ella, entre medio de ella. Y se puede
volar... Y el mundo deja de existir. Se transforma todo en un vuelo del
espíritu. Un vuelo total e inmaterial. Y todos los que vuelan saben que hay
muchas maneras de volar. Y conozco mujeres de metal que sin embargo, también
pueden volar. De otros modos. En su propio vuelo y con su propia música.
Mujeres duras. Pero que han sabido dar amor. Y vuelan desde y en el amor. Que
han debido ser guerreras, por eso son de metal. Mujeres divinas, que recogen su
fruto y no solo en el amor devuelto. Lo recogen en el amor que sus hijos han
podido dar a su descendencia, lo que los hará eternas, inmortales…Que pueden
comprar dos pequeños libros y cuando salen de sus manos se transforman en
flores, se transforman en amor puro y desinteresado. Es que esas manos, que han
tenido que ser de metal, transforman en amor hasta sus propios errores. Es que
he vivido en carne propia como una de esas mujeres se levantaba una y otra vez
desde el dolor y desde el miedo, desde la desazón y desde la angustia del no
poder o del no saber. Lo viví desde debajo de ella, con mi propia desazón de no
poder ser mas. De no poder tener para ella, aunque más no fuera, solo un puñado
de lo mucho que necesitaba. Y de sus pechos mamé esa extraordinaria fuerza que
nunca nada puede derribar. Esa fuerza de fénix. Y de su espíritu inquebrantable
e incansable en la lucha y en ese saber dar y darse es que yo y otros aprendimos a dar amor. Otros que
aunque no hayan bebido de sus pechos también recibieron amor. Y en cada día que vivo y hago y hablo la
llevo conmigo como un faro que alumbra mi vida. Que orgullo tengo que una de
esas mujeres sea mi madre.
domingo, 21 de septiembre de 2014
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