domingo, 3 de agosto de 2014
LA MÚSICA, LA MUERTE, EL INFIERNO, EL VUELO Y LA VIDA
Y un día conocí la música. Y pedí nacer de nuevo, para estar mas cerca de ella, para estar dentro de ella. Y no volví a nacer. Y un día conocí el dolor verdadero, largo y terriblemente angustioso. Y pedí morir para dejar de sufrir. Y no morí. Y cansado de vivir con sufrimiento y con mi espalda cada vez mas encorvada del peso que sentía, y sin poder rendirme por tener estúpidamente alma de guerrero y sin morir y sin poder nacer de nuevo, implosioné. No se si fue un día, un momento o un tiempo mas largo. Y fue una explosión interna que nadie vio y que te mata sin matarte. Lo decidí sin tener conciencia de que lo decidía, pero fue mi decisión, y eso es bueno, porque sale de uno mismo. Y recorrí el infierno. Y acepte el desafío de recorrerlo. Porque yo lo había decidido. No todos se animan. Y conocí a varios diablos y a varios monstruos que me atacaron sin piedad una y otra vez y se rieron de mi y de mi poca inteligencia y de mi estupidez absoluta.Y fantasmas de cosas que no me dejaban ver y se me escabullían en esas noches que no sabia como terminaban. Se vive sintiéndose morir sabiendo que no vas a morir. Y se siente terrible, porque se piensa, y uno siente que salió del sufrimiento para entrar en el horror y se busca un porque. Y pasa a ser una vivencia de lo que percibimos el infierno. El sufrimiento y el fuego que nunca ha de terminar. Pero como todo recorrido, un día terminó, como todo en la vida tiene un final. Y renací. Y no estuve mas cerca de la música ni nací de nuevo ni morí. Pero encontré paz, calma interior y una visión distinta. Y me sentí bien. Y me siento bien, independientemente de cualquier cosa que pase, me sigo sintiendo bien. Vivo como un tonto, como un loco o como un borracho alegre que de todo se ríe. Igual no importa. Siento que trasciendo y que puedo morir o nacer de nuevo o cualquier otra cosa. A esta forma de vivir la llamo volar. No es estar por encima de nada ni de nadie o de pretender intelectualidades que no tengo y que no significan nada. Para volar, ni siquiera hace falta saber leer...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario