domingo, 7 de octubre de 2012

LA MARCA DEL LEÓN

Entreabiertas las fauces del león, me entrego a su boca rugiente y feroz, para que me devore. La luz de silencio que me alumbra es muy pobre, no alcanza para detenerme. Y voy penetrando en el, entre su saliva y su fuerte presencia animal. Me cubre por completo y entre los pliegues de sus vísceras estoy. Escondido. Temeroso. Melancólico y mustio, pero viendo como de mis propias fauces, corre mi saliva esperando mi tiempo de revancha. Mi tiempo de león. Esperando el tiempo de morder. De la mordedura blanda. De la huella del diente que deje mi marca. Invisible. Pero visible para quien lleve la marca del león. Entreabierto estoy yo. Vivo hibernando dentro del león. Incrustado en un rincón del estomago del león. Sintiendo y esperando adormecerme y despertar y sentir sobre mi piel, la otra piel, la piel del león.. Y aprender y saber y poder y entender y definitivamente dejar la marca del león...

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