domingo, 12 de agosto de 2012

BAJO SOLES AMARILLOS, FLORECEN VIDAS PARECIDAS

Un caminante, con un chaleco de color amarillo brillante debe acompañarte hacia el camino del sol. Solo el puede guiarte por el sendero que aleje el frío de tus huesos. Por el borde del mar está el sendero. Infinito y eterno. Extraño para uno mismo. Intrascendente para los demás. Todos creemos que vivimos una vida única y solo es en parte así. Porque todos somos a la vez muy parecidos. Siempre buscando respuestas o trascendencia. Y la cadencia que solo a veces se encuentra. Preciosos segundos que solo se ven muy cada tanto. Son un anhelo que a veces suena a imposible, pero la búsqueda persiste incansable, mientras el reloj corre sin detenerse nunca. Ayer, hoy y mañana será igual. No hay cambios permanentes en un mundo que se percibe transitorio. Es como decir, nada es igual, pero todo es parecido...

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