miércoles, 11 de julio de 2012
LOS TRISTES POZOS DE LOS QUE BROTARÁ LA VERDADERA ALEGRÍA
La flor para ser bella, debe florecer, aunque tenga destino de muerte. Si no se vence ese miedo se vivirá siendo semilla. Sin trascender, sin existir, sin estar, sin ser. El miedo a la muerte muta en miedo a la vida. El miedo al fracaso se transforma en miedo a la alegría, a que esta termine y gobierne la angustia. Entonces se vive con miedo a todo y es una manera espantosa de transcurrir nuestros días. Y creo que todos pasamos por esos momentos. Pero hay que aprender, para que no sean eternos y omnipresentes en nuestro camino. De las muchas cosas que me hacen sufrir, tengo que sacar una enseñanza. Para eso están, tienen un propósito. El charco existe para ensuciarte en el. Si lo esquivas, solo ganas tiempo y pierdes tiempo. Tiempo ganado en mantenerte limpio. Tiempo perdido en saber algo que debías saber. Por eso no esquivo mis pozos, ni les temo. Alegre tengo que estar de que vengan a mí, porque algo nuevo que debo saber me traen y que no voy a aprender en las burbujas de la alegría.
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