viernes, 18 de mayo de 2012
MI DERROTA ABSOLUTA Y LAS DOCE VIDAS
Mientras tanto, el collar de diamantes sigue perdido en el fondo de algún mar. Esperando un maremoto que lo devuelva a la superficie o que yo viva doce vidas más, como para tener branquias y ciento cincuenta años de vida humana para dedicarme a buscarlo. Tanto lo busqué con la mente y el espíritu que ya no me doy cuenta de que lo busco. En mis dedos sin huella que rasgaron la tierra en su busqueda esta la prueba de mi destino. Hasta que la desconocida sombra de mujer sin perfume y sin rostro me indicó la morada de mi joya perdida, a la que nunca he de llegar. Desaliento y resignación a lo que antes era ardor y utopía. Hidalguía para soportar lo insoportable. Y vencido en el camino quien se creía invencible. Y fue el tiempo, dueño de caminos y maestro en la paciencia, quien marcó mi derrota y el fin de mi locura feliz. Hoy, tendido en el pasto, medito sobre ello, mientras espero la lenta procesión de las doce vidas.
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