sábado, 5 de mayo de 2012
EL SILENCIO INTERNO, MAESTRO DE MAESTROS
En un mundo de dudas y de preguntas, yo vivo evitando las preguntas y las respuestas. Un día, cansado de preguntarme cosas, me decidí a dejar de lado las preguntas, al entender que había demasiadas respuestas. Tantas como yo pudiera crear. Y me decidí a vivir. A jugar el juego de vivir todos los días, sin ningún miedo y sin ningún límite. En un mundo de palabras aprendí a crear y a ubicar en su justo lugar todas las palabras que yo quisiera y apuntando hacia el sitio que yo creyera conveniente. Encaminandolas a que hagan ver lo que yo deseaba que otros vean. Y después de dominar a las palabras, me di cuenta de que ellas no existen. O que si existen pero nada dicen. O que si dicen pero complican y engañan demasiado. Y busqué el silencio. El silencio interno. El que hay que tener aún en el mas espantoso ruido. Y ese silencio me mostró mas cosas y me enseño mas que todas las palabras juntas, acomodadas o puestas de los mas diversos modos. Por todo esto, lentamente, busco encaminarme a ser el amo de mi silencio. Lentamente, como todas las cosas profundas y verdaderas. El silencio profundo es el único maestro que cualquier ser humano puede tener.
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