Siempre aparecen mundos nuevos. Momentos, vivencias, que nunca se vivieron o fueron olvidadas en el cofre de la memoria. Viendo los ojos que no vi, pude ver la tristeza infinita de quien quiso volar y no supo, y se perdió en el tiempo, y vive como con andrajos, por una profunda falta de amor hacia sí mismo. Quien no se ama, no puede amar. Dolor de siempre de corazones abandonados, que no pueden vivir su cielo interior, por que en los días en que la planta irrumpe desde adentro de la tierra, no recibieron el agua de la lluvia y sufrieron y crecieron como pudieron, con sed de agua y y de amor y con miedo de sí mismos. Viendo los ojos que no vi, siento una profunda tristeza, porque mis ojos pueden mirar más allá del mar, pero no pueden dar vida a los ojos que carecen de ella.
viernes, 2 de marzo de 2012
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