Yo escribo desde la luz. Aunque nadie entienda ni comprenda. Aunque quien un día lea, vea palabras confusas o piense en la locura de quien las escribe. Es más, ello me divierte. Escribo desde la ignorancia, desde el dolor y desde mis no preguntas. Escribo desde la confusión y desde el amor a mí mismo. Y sé que todo esto puede sonar soberbio y seguramente lo es, pero es la devolución que me debo a mi mismo. Por que como siempre digo, nada debo, todo lo pague. Y hoy vivo de lo mío y para mí mismo. Desde mi vuelo, desde mi roca y desde donde yo deseo estar. Y no hago preguntas, porque no necesito respuestas ni las quiero. Y vivo desde el desconocimiento y desde el hambre por aprender. Y nada pido y nada quiero. Como antes dije, solo deseo volar y observar el mundo desde arriba de la roca en la montaña…
viernes, 2 de marzo de 2012
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