martes, 21 de febrero de 2012

EL DÍA DE LA SERPIENTE DERROTADA

Siempre me acecha la víbora. Atento estoy, pero al mas mínimo descuido, me pica con su doloroso veneno. El tigre se revuelca en mi interior, atormentado por el dolor, sin defensa ante quien ataca a traición. Para que no me agreda, debería volver a ser de metal, pero eso es asunto de vidas pasadas. Una noche, una tarde o una mañana, amansaré a la serpiente. Como no puedo luchar con ella, la voy a domesticar, hasta que coma de mi mano y escupa para siempre su líquido malicioso. Y como soy un luchador que nunca se rinde, el dia de la victoria llegará inexorablemente. Ese día, triunfal y majestuoso, me hundiré hacia mis adentros y me rendiré si, pero a mi mismo. Resiste mortal, ese día llegará y el camino se ensanchará para que lo transites con la alegría que nunca debiste haber perdido.

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