Un día se que llegará. Lo espero con calma no exenta, en ocasiones, de cierta ansiedad. Mientras tanto, camino, vuelo, ruedo por distintos caminos. Atravieso desiertos, tormentas y algunos oasis de tranquilidad. En días áciagos, pareció morir la espera. Y en días de sol interior, brilla la esperanza. Y nos habla de la inevitabilidad. Y acalla alguna furia escondida. Y nos dice que inevitablemente llegará el día de la explicación.
miércoles, 8 de febrero de 2012
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