martes, 29 de noviembre de 2011
DE LOS DESEOS PEDIDOS CORRECTAMENTE
El tiempo de la gacela en la llanura pasó. El tiempo del oso pasó también. Hubo un tiempo cercano en que fue el tiempo del lobo y a veces ese mismo lobo reaparece con fuerza en el momento menos esperado. Yo ansío que llegue el momento del cóndor. Aunque no se si me tocará poder estar en la piel del dueño del viento y de las altas cumbres. Tal vez es solo un deseo. Dicen que algunas cosas basta con desearlas, con pedirlas. Y hay que saber pedirlas bien. Por que un cóndor no es solo un ave. Un cóndor no es una gaviota. Un cóndor es un dueño del aire. Es la majestuosidad alada. Llegar a ser un cóndor es mi deseo...
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