lunes, 5 de septiembre de 2011
EL PODER DE UNA SOLA PALABRA
A veces, muy pocas veces en una vida, una sola palabra, que puede ser pequeña, intrascendente y hasta ordinaria, no importa como sea, desencadena una serie de pensamientos y recuerdos que hacen que esa mísera palabra se transforme en hechos concretos. Una palabra me trajo sensaciones de desalientos olvidados en apariencia, pero que si están, solo que se habían convertido en temores escondidos. Esa palabra puede romper cadenas y alejar fantasmas. Y mostrar una claridad en cosas que antes se veian difusas. Bienvenida seas, fea palabra.
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