miércoles, 22 de junio de 2011
SOLEDADES DE ALGODÓN
Pequeñas soledades habitan indefectiblemente en nuestros corazones en algun momento de nuestras vidas. Hay que ignorarlas. No existen. Es solo un frío pasajero que nos recorre y tenemos que combatirla con nuestro calor interno. Se puede paliar ese frío, esa soledad, con el calor de otra persona. Pero no seria tan nuestro. Primero es mejor buscar el abrigo propio, para luego compartir la calidez. Si, somos gregarios, pero mucho antes de eso, somos espíritu, y un espirítu en paz no necesita calores prestados. Recorre tu interior y todo estara bién.
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