sábado, 25 de junio de 2011

GRANO DE ARENA

La noche esta en calma. Vuelan, silenciosos, mezclados entre aves y estrellas, algunos espíritus que desconozco. Y me miran, y los miro. Ellos me ven, y yo los veo sin verlos. Como siempre, huelo, percibo. Y navego en el aire, entre espíritus, entre aves y estrellas. Aunque poco sé, algo huelo, percibo, y medito sobre ello. Entre mis pequeñeces y mis ignorancias, se abre un minimo espacio de comprension de grano de arena. Minimo, insignificante, pero absolutamente mío. Nadie puede quitarte lo que es absolutamente tuyo. Y, aunque nada tengo, soy dueño absoluto de un grano de arena. Y lo tengo en mi mano, y se pasea dentro mío. Y soy dueño de el, y el es también mi dueño. La comprensión del grano de arena me pertenece y se agiganta dentro mío y su brillo al sol se hace luz de estrella y muta, y se hace piel y carne, y en noches de arroz, de sangre y silencio, baila dentro mío y somos uno solo, grano de arena y hombre.

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