domingo, 12 de junio de 2011

CENIZAS

Cenizas y frio. Cenizas y miel. Un manto perdido de gris nos invade. Es un gris superficial. Lo importante es que no dejemos entrar el gris de la ceniza en nuestros corazones. A veces nos invaden muchos grises y no hacen falta cenizas para ello. Grises de hastío que muchas veces se instalan por largo tiempo. Este gris, aunque superficial, siempre trae recuerdos de otros grises, que a veces van y vienen, opacando los colores de la busqueda constante. Sobre el gris, y entre el gris, veo la luz de unos ojos que brillan buscando un color soñado. No lo busques, el color verdadero está dentro de ti mismo.

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