lunes, 9 de mayo de 2011

LA VOZ INTERIOR

Una multidud de caminos se le abren al caminante. Sobre el aire enrarecido y entre el polvo de esos caminos, es dificil adivinar senderos. Un soplo de sol debe iluminar todo. O solo hay que escuchar a las estrellas? Una espera mustia, pero anhelante invade todo. Es tiempo de espera y de quietud. De mansa y tranquila espera de tornado. Ha de llegar en brioso corcel alado. Que alimente el hambre de la espera. Y que calme la sed del no guerrero. El instante eterno de desdicha, ya cumplió su rol de juez y parte. Y entre torbellinos de polvo, y con porte marcial de paz y entrega, ya se acerca con trompetas de delirio, esa voz que me lleva a ninguna parte, por que es la voz que me llama desde adentro.

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