viernes, 20 de mayo de 2011

ANGELES, DUENDES....

Duendes mágicos me sobrevuelan, como mariposas aleteando cerca mío, como ángeles. A veces, los ignoro y otras, acaricio sus pequeñas y frágiles alas y percibo, sin ver, sus lágrimas de felicidad. No creo merecer ángeles. No soy un hombre bueno. Solo soy un hombre inteligente... y confuso. Como los ángeles no piensan, insisten, y en su vuelo etéreo, yo los envidio, aunque se que sufren, en este mundo de hombres y mujeres no buenos, puesto que se confunden un poco. A veces los hago pensar y se desorientan, para luego volver a su destino de ángeles de miel, de seres de vibración continua que son poco entendidos y se que no necesitan pensar. La vida habita en ellos y con eso basta...

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